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La inteligencia artificial al servicio del entrenamiento de fuerza

Biostrength, la tecnología desarrollada por Technogym, utiliza inteligencia artificial y un sistema de resistencia adaptativa para personalizar variables que hasta hace muy poco permanecían prácticamente fijas. En REAL Healthness Club, esta tecnología se incorpora al criterio y la experiencia de nuestros profesionales para avanzar hacia un entrenamiento cada vez más preciso, medible y adaptado a cada persona.

La inteligencia artificial escribe, analiza imágenes, procesa millones de datos en segundos y transforma sectores enteros. También está encontrando aplicaciones en un territorio mucho más físico de lo que solemos asociar con ella: nuestros músculos.

Durante décadas, buena parte del entrenamiento de fuerza se ha construido alrededor de una variable extraordinariamente sencilla: el peso. Se selecciona una carga, se establece un número de repeticiones y comienza el ejercicio. Es un sistema eficaz y ampliamente validado, pero parte de una simplificación: presupone que una resistencia fija puede responder adecuadamente a un organismo que no lo es.

Porque nuestra capacidad para producir fuerza cambia a lo largo de un mismo movimiento. No somos igual de fuertes en todos sus ángulos, ni cuando levantamos una carga que cuando la frenamos al descender. Tampoco somos exactamente la misma persona en la primera repetición y en la última.

¿Qué ocurriría si la resistencia pudiera tener en cuenta esas diferencias?

Esa es, en esencia, la pregunta a la que intenta responder Biostrength, la tecnología de entrenamiento de fuerza desarrollada por Technogym. En REAL, esa capacidad tecnológica se integra en un proceso que comienza antes de tocar una máquina: conocer a la persona, sus objetivos y su punto de partida. La tecnología permite afinar la respuesta; el profesional determina qué pregunta debemos hacerle.

Del peso fijo a la resistencia inteligente

Biostrength combina inteligencia artificial con Biodrive, un sistema patentado de resistencia digital que permite modificar el comportamiento de la carga durante el ejercicio. Technogym lo define como precision training: un entrenamiento en el que variables como la carga, el rango de movimiento, la velocidad, las repeticiones y la recuperación pueden ajustarse de acuerdo con las características y los objetivos del usuario.

La diferencia es importante.

Una máquina convencional proporciona fundamentalmente una resistencia determinada. Biostrength puede modificar cómo se comporta esa resistencia.

Biodrive permite trabajar con seis modalidades distintas, entre ellas resistencia isotónica, sin inercia, elástica, viscosa y sistemas capaces de aumentar o reducir específicamente la carga durante la fase excéntrica del movimiento.

Esto permite algo que hasta hace pocos años resultaba difícil de trasladar de manera sencilla al entrenamiento cotidiano: aproximar mucho más la resistencia a la capacidad real del cuerpo en cada fase del ejercicio. Para nuestros profesionales, esa capacidad amplía las posibilidades de individualización: no se trata simplemente de seleccionar cuánto peso mover, sino de decidir qué tipo de estímulo tiene sentido para cada persona.

No somos igual de fuertes al subir que al bajar

Uno de los mejores ejemplos está en la fase excéntrica.

Cuando levantamos una carga y posteriormente controlamos su descenso, el músculo no trabaja de la misma manera en ambos recorridos. Durante la fase excéntrica —cuando el músculo genera tensión mientras se alarga— puede producir fuerzas superiores a las de la fase concéntrica.

Con una resistencia convencional, sin embargo, utilizamos habitualmente la misma carga para ambas.

Biostrength permite modificar esa relación.

Y aquí encontramos uno de los datos científicos más interesantes asociados directamente a esta tecnología.

Un estudio publicado en European Journal of Applied Physiology analizó la actividad muscular durante un ejercicio realizado en una Biostrength Leg Press de Technogym. Diez hombres jóvenes familiarizados con el entrenamiento de fuerza realizaron el ejercicio con y sin una sobrecarga excéntrica equivalente al 150 % de la carga concéntrica.

Los investigadores observaron aproximadamente un 30 % más de reclutamiento de unidades motoras del vasto lateral en las condiciones de sobrecarga excéntrica: un 29 % más trabajando al 70 % de 1RM y un 31 % más al 80 % de 1RM.

Conviene interpretar correctamente el dato.

No significa que utilizar Biostrength produzca automáticamente un 30 % más de músculo, ni que todas las personas obtengan un 30 % más de resultados. Significa que, bajo aquellas condiciones experimentales concretas, la posibilidad de aumentar selectivamente la resistencia durante la fase excéntrica consiguió elevar de forma considerable la activación neuromuscular.

Y demuestra algo quizá más importante: cuando podemos controlar cómo se comporta la resistencia, aparecen posibilidades de entrenamiento que un peso fijo difícilmente puede reproducir con la misma precisión.

Una resistencia diferente para un objetivo diferente

No existe una única manera óptima de entrenar fuerza porque tampoco existe un único objetivo.

Ganar fuerza, desarrollar potencia, estimular la hipertrofia, mejorar el control del movimiento o preservar la capacidad funcional plantean demandas distintas.

Ese principio está en la base de nuestra forma de trabajar en REAL: la tecnología no decide el objetivo de una persona. El profesional lo convierte en una estrategia de entrenamiento y utiliza las herramientas disponibles para desarrollarla.

Por eso resulta especialmente relevante que Biostrength no se limite a digitalizar una máquina convencional.

Biodrive puede generar seis perfiles de resistencia diferentes y adaptar la carga en tiempo real. Technogym incorpora además programas específicos según el objetivo de entrenamiento y un sistema capaz de establecer y controlar variables como el rango de movimiento y la velocidad de ejecución.

Incluso la fatiga puede formar parte de la ecuación.

El sistema incorpora un spotter automático que puede detectar cuándo la ejecución comienza a encontrar dificultades y ajustar la resistencia para ayudar a completar el trabajo programado. Es una aplicación particularmente interesante de la tecnología: la carga deja de ser una cifra inmutable y se convierte en una variable susceptible de modificarse durante el propio ejercicio.

La inteligencia artificial entra en la sala de entrenamiento

Es uno de los aspectos más interesantes de Biostrength.

La inteligencia artificial no se utiliza aquí para decidir si alguien debe entrenar más o menos por una intuición algorítmica. Su utilidad está en otra parte: procesar información y convertirla en ajustes individualizados del entrenamiento.

Dentro del ecosistema Technogym, la información obtenida puede utilizarse para personalizar programas y hacer que estos evolucionen con el usuario. La compañía ha desarrollado este planteamiento alrededor de un ecosistema conectado en el que evaluación, entrenamiento y seguimiento pueden compartir información.

El cambio conceptual es considerable.

Durante mucho tiempo hemos personalizado el entrenamiento eligiendo ejercicios, cargas y repeticiones diferentes para personas diferentes. La tecnología permite ahora llevar esa personalización un nivel más abajo: al rango de movimiento, a la velocidad, al comportamiento de la resistencia e incluso a diferentes fases de una misma repetición.

Pero disponer de más información no significa necesariamente tomar mejores decisiones.

Para eso sigue haciendo falta alguien que sepa interpretarla.

Cuanto más inteligente es la tecnología, más importante es el profesional

Existe cierta tentación de presentar la inteligencia artificial como una sustitución del conocimiento humano. En entrenamiento, resulta mucho más interesante entenderla como una ampliación de sus posibilidades.

Una máquina puede registrar con enorme precisión una carga, una velocidad o un rango de movimiento. Puede aplicar una resistencia programada y repetirla con una consistencia imposible para una persona.

Pero el entrenamiento no ocurre únicamente dentro de una máquina.

Un profesional observa cómo se mueve alguien, conoce su historial, entiende sus objetivos, identifica inseguridades o limitaciones, interpreta cómo está respondiendo al programa y decide cuándo tiene sentido progresar, mantener o modificar un estímulo.

En REAL, esa relación es esencial: Biostrength aporta precisión y posibilidades de ajuste; nuestros profesionales aportan conocimiento, observación y criterio.

La tecnología aporta información. El profesional le da contexto.

Y probablemente sea en esa combinación —más que en la máquina o en el algoritmo por separado— donde se encuentre uno de los avances más interesantes del entrenamiento contemporáneo.

Más información para entrenar mejor

La digitalización de la fuerza introduce además otro cambio importante: permite observar la evolución con mayor detalle.

Carga, repeticiones, velocidad, rango de movimiento y diferentes parámetros de ejecución pueden dejar de depender exclusivamente de percepciones o anotaciones aisladas para convertirse en información registrada a lo largo del tiempo.

Esto no elimina la percepción subjetiva, que continúa siendo valiosa. La complementa.

Porque medir no consiste en llenar una pantalla de números. El verdadero valor de medir aparece cuando esos números permiten detectar una evolución, ajustar una decisión o comprender mejor cómo está respondiendo una persona al entrenamiento.

Y ahí vuelve a aparecer el profesional: medir es útil; saber qué hacer con lo medido es lo que convierte la información en entrenamiento.

Tecnología al servicio de las personas

En REAL Healthness Club hemos incorporado Biostrength de Technogym precisamente desde esta perspectiva.

No entendemos la inteligencia artificial como un entrenador y tampoco la tecnología como un fin en sí misma. La utilizamos como una herramienta de apoyo al trabajo de nuestros profesionales, que son quienes conocen a cada socio, establecen objetivos, interpretan su evolución y deciden cómo integrar las posibilidades de Biostrength dentro de su entrenamiento.

La tecnología permite ajustar. El profesional decide por qué, cuándo y para quién hacerlo.

Esa diferencia es fundamental.

Porque dos personas de la misma edad pueden necesitar entrenamientos completamente diferentes. Dos personas capaces de mover el mismo peso pueden presentar capacidades distintas. Y una misma persona tampoco necesita exactamente el mismo estímulo durante todas las etapas de su vida.

La personalización real comienza precisamente ahí: en dejar de entrenar categorías para empezar a entrenar personas.

Biostrength nos proporciona nuevas herramientas para hacerlo.

Y quizá esa sea la aportación más interesante de la inteligencia artificial al entrenamiento de fuerza: no convertirlo en algo menos humano, sino ayudarnos a comprender con mucha más precisión al ser humano que tenemos delante.

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